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¿Cómo se aborda la habitabilidad de calle en Ciudad de México, Bogotá y Madrid?

Madrid, 16 de octubre de 2018 (ANCI).- Entre el 3 y el 5 de octubre tuvo lugar en Bogotá el I Foro Iberoamericano de Habitabilidad en Calle, un espacio para el intercambio de experiencias sobre modelos de atención y políticas locales en torno a este fenómeno en el que participaron 13 urbes de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), organizaciones de la sociedad civil y otras metrópolis colombianas y de la red AL-LAs.

Foro Iberoamericano de Habitabilidad en Calle – 05 oct PM from Canal MasIN on Vimeo.

En el marco de este encuentro, la ANCI ha entrevistado a representantes de Ciudad de México, Madrid y Bogotá acerca de cómo se aborda en sus urbes la habitabilidad de calle.

Gloria Adriana Jiménez Villena: Secretaria de Desarrollo Social de Ciudad de México.

PREGUNTA: ¿Cuáles son las políticas más destacadas de habitabilidad de calle en Ciudad de México?

RESPUESTA: A partir de 2016 se publica el Protocolo Interinstitucional de Atención a Personas en Riesgo de Vivir en Calle e Integrantes de las Poblaciones Callejeras. Es un documento innovador que articula todas las áreas de gobierno y también favorece la participación de todas las organizaciones de la sociedad civil y de la ciudadanía.

A partir de esta publicación nosotros entramos desde tres aspectos para afrontar este fenómeno que es la prevención, la intervención y la integración social.

P: ¿Cuál es el abordaje desde la perspectiva de género para abarcar esta temática?

R: En México, el tema de género es un tema de transversalización, es decir, toda política pública en la Ciudad de México tiene esta característica de atención a género. En el caso del fenómeno de situación de calle nosotros tenemos un 87 % de hombres y un 13 % de mujeres.  En este caso, el protocolo tiene particularmente numerales que atienden la parte de la violencia que la mujer vive en el espacio público. Hay ciertos entes de gobierno que tienen acciones específicas en esta área.

P: ¿Qué opiniones y experiencias has podido recabar de otras ciudades que participan en el Foro? ¿Cree que hay una visión común frente a la caracterización de este fenómeno?

R: Creo que todos partimos de una misma comprensión inmediata del problema. Creo que todos tenemos idea del fondo de la situación pero no hemos abordado los temas específicos, en este caso compartimos el problema de la migración, el problema de que son ciudades capitales las que atraen en fenómeno… es decir, no es un fenómeno que se reproduzca en todas nuestras naciones. Particularmente en es las capitales donde las personas tienen acceso a los satisfactores. Esto es común pero cada uno lo aborda de distinta forma. Pero estamos aquí para compartir experiencias y mejorar nuestros servicios.

Darío Pérez, Jefe del Servicio del Samur Social del Ayuntamiento de Madrid.

P: ¿Cuál es la política más destacada en relación a los habitantes de calle en Madrid?

R: Lo más importante es la puesta en marcha del SAMUR (Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate) Social y el trabajo que desarrolla día a día el SAMUR Social. A través de sus 18 equipos de calle tenemos un conocimiento exacto del número de personas que duermen en las calles de Madrid y sus características. A partir de ahí, tenemos una red que se puede definir como una suma de oportunidades para la variedad de personas y de tipologías de situaciones que tenemos en situación de calle. Desde recursos de baja exigencia en centros de acogida, pensiones, pisos, el programa “House and bed”, en definitiva, una suma de oportunidades que permiten que cada una de las tipologías de grupos de personas tengan una respuesta lo más adaptada y flexible a sus necesidades.

P: ¿Cuál es el abordaje desde la perspectiva de género para abarcar esta temática?

R: En este momento estamos inmersos, en el marco del LARES, que es el plan para la Prevención y Atención a las personas sin hogar de la Ciudad de Madrid, en la incorporación de la perspectiva de género en toda la red. Eso significa analizar e incorporar medidas específicas que tengan que ver con la mirada de género en la red. Desde el momento de entrada de la mujer, la disposición de los recursos, la organización de la atención, la sensibilidad a la problemática específica que presenta la mujer, en definitiva, estamos en una revisión que ya está dando frutos con diferentes medidas puestas en marcha. Por ejemplo, estamos estudiando la configuración de unos centros solo para mujeres porque así nos lo han pedido las propias mujeres, o por ejemplo, el proceso de admisión, estamos incorporando medidas que hacen que el proceso de entrada y de incorporación de una mujer en un recurso es distinta al de un hombre porque la sensibilidad, las expectativas y la situación emocional de la mujer es distinta a la situación del hombre.

P: ¿Qué opiniones y experiencias has podido recabar de otras ciudades que participan en el Foro? ¿Cree que hay una visión común frente a la caracterización de este fenómeno?

R: Aprovecho la pregunta para felicitar a la UCCI y señalar que esto no se va a quedar solo en un espacio en el cual ponemos las comunicaciones, sino que cerradas las jornadas seguiremos trabajando juntos, las 15 ciudades que hemos venido y que estamos compartiendo un espacio de trabajo, convivencia y reflexión. Lo que me llevo, es que tenemos los mismos problemas y que estamos todos ocupados y preocupados por dar respuesta a las personas en situación de máxima exclusión. A partir de esos mismos problemas estamos buscando soluciones. El salto cualitativo que se puede producir después de estas jornadas es que después estas soluciones se den de forma compartida, reflexionada en conjunto y, por lo tanto, se proponga una forma más enriquecedora de avanzar en nuestro programa municipal para las personas sin hogar.

Leonardo Hernández Pinilla, Subdirector para la Adultez, Secretaria Distrital de Integración Social, Bogotá.

P: ¿Cuál es la política más destacada en relación a los habitantes de calle en Bogotá?

R: Lo más innovador que tiene nuestra política pública es pensarse y llevar a que la ciudad piense que las personas habitantes de calle son ciudadanos. Unos ciudadanos con una serie de derechos y con una serie de posibilidades y oportunidades de transformación. En el imaginario de la ciudad el habitante de calle es un caso perdido, que el habitante de calle es una persona que ya no tiene futuro, que está consumiendo drogas… no lo ven ya ni siquiera como una persona con derechos. Había una mala forma de llamarlos en Bogotá que era ‘desechables’, como que no sirve para la sociedad. Hemos logrado transformar esa concepción. Ya muy pocas personas usan esa forma de nombrarlos. Creo que ese es el nombre, el corazón, que tiene esta política pública. Lograr que la ciudad entienda que el habitante de calle es un ciudadano, con sus derechos, con sus deberes, con una libertad en torno a la cual tiene que pensar y que le han entregado las normas y la constitución de Colombia sin traspasar la libertad de los otros. Y con una posibilidad de, sobre todo, permanecer en calle.

P: ¿Cuál es el abordaje desde la perspectiva de género para abarcar esta temática?

R: En el caso de Bogotá y en el caso de Colombia el porcentaje de mujeres que habita en calle es de alrededor del 10 %, según el último dato del censo de 2017. Es un porcentaje muy bajo pero las condiciones de vulnerabilidad de las mujeres en calle son muy altas. Condiciones de mucho riesgo, de riesgo de abuso, de trata, de tener que estar con un hombre al lado para poder vivir en la calle, o de transformar su cuerpo en una lógica más masculina para sentirse más protegida. Hay una característica de las mujeres que habitan en la calle en Bogotá y es que no las puedes diferenciar muy bien si son mujeres u hombres porque en sus características y en la forma en que actúan empiezan a tener comportamientos muy masculinos para poder sobrevivir en la calle. De forma voluntaria u obligatoria. Eso a nosotros nos obliga, aunque es un porcentaje muy bajo, hacemos un énfasis muy importante en atenderlas a ellas. En estos momentos, nosotros estamos por abrir un centro solo para mujeres, mujeres diversas, entendiendo la diversidad como mujeres trans, mujeres indígenas… para generar un proceso de atención particular que atienda es vulnerabilidad que se tiene en calle.

P: ¿Cuáles son los retos de articulación a nivel nacional?

R: Es un reto gigante que creo que en lo que hemos visto con las otras ciudades y tiene que ver con el consumo de sustancias psicoactivas. No solamente en la población habitante de calle sino en las poblaciones que están en riesgo de habitar calle. Cómo logramos atender el consumo, cómo logramos generar una reflexión y procesos frente a ese consumo. Nosotros en Bogotá tenemos una sustancia muy nociva que la llamamos ‘basuco’ que es parecida al crack. Tiene muchas complejidades en su consumo, en la parafernalia que tiene, los instrumentos que utiliza y en la relación que se construye con el entorno. Ese es un gran reto que tenemos porque va más allá de la política de habitabilidad en calle y tiene que ver con políticas más macro que tienen que ver con el consumo de drogas.

El otro reto, es el reto de la salud mental. ¿Qué pasa con la salud mental de la población habitante de calle? ¿Cómo atendemos la salud mental? ¿Cómo logramos una adherencia a tratamientos que permitan una estabilidad de las personas que tienen problemas de salud mental? Salgan o no salgan de la calle.

P: ¿Qué opiniones y experiencias has podido recabar de otras ciudades que participan en el Foro? ¿Cree que hay una visión común frente a la caracterización de este fenómeno?

R: Hay paralelos, hay aspectos que son comunes en la habitabilidad de calle. Ayer veíamos en las presentaciones la característica de atender a poblaciones en riesgo y de concentrar las atenciones en niños y personas mayores, que son poblaciones más vulnerables y que nosotros también lo contemplamos, ese es un paralelo. También hay distintas formas de concebir y de pensar la habitabilidad en calle, hay distintas formas de nombrarlo. Nosotros lo llamamos habitantes de calle, en Madrid los llaman sin techo o población sin hogar… eso nos da una mirada distinta y unos énfasis en la atención más en la vivienda o en la atención psicosocial. Lo enriquecedor de este espacio es que nos conocemos, dialogamos, compartimos y aprendemos para generar una red. ANCI

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