COOPERACIÓN INTEGRAL

Han pasado ya varias décadas desde que se activaran las relaciones de cooperación entre ciudades iberoamericanas. Relaciones de cooperación que han vivido diversas modalidades, diversas intensidades, y que se han desarrollado con la participación de diferentes protagonistas sociales e institucionales. Este hecho ha evolucionado creciendo a la par que ha crecido el protagonismo de los gobiernos locales (y regionales) en los escenarios a nivel internacional.

La agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible confirma esta tendencia reconociendo que la consecución de estos objetivos pasa por su localización concreta en el territorio y son las ciudades los principales campos de batalla por la sostenibilidad, la igualdad y la equidad.

A inicios de la década de los años 80 se crea la UCCI contando en la actualidad con una bagaje de más de 33 años de historia, y 30 ciudades que son referentes importantes en la construcción de los retos locales.

Este periodo ha visto como se extendían las relaciones de cooperación con el protagonismo local, contando con recursos propios o con recursos externos, actuando de forma bilateral o en marcos multilaterales, con programas sostenibles en el tiempo o con acciones puntuales, en acciones de emergencia, de desarrollo, de cooperación técnica, de sensibilización ciudadana o de incidencia política en espacios internacionales.

Junto con la donación de recursos económicos y recursos materiales ha ido creciendo un tipo de cooperación técnica basada en el intercambio de experiencias, un tipo de cooperación académica centrada en la innovación y la formación de recursos humanos, o un tipo de cooperación económica basada en la relación entre empresas locales.

Con sus luces y sus sombras la cooperación entre ciudades ha demostrado su gran potencial durante más de 3 décadas, siendo, en la actualidad, reconocida como una oportunidad tanto por los propios gobiernos locales como organismos internacionales.

Es necesario revisar esta experiencia y procurar aportar nuevas metodologías que sepan aprovechar las fortalezas y oportunidades que ofrece la cooperación entre ciudades o territorios.

La UCCI, en un nuevo esfuerzo por reactivar la cooperación entre las ciudades iberoamericanas, quiere innovar con una metodología que permita afrontar los retos del momento en las mejores condiciones.

Esta propuesta metodológica recibe el nombre de “Cooperación integral del territorio” y parte del aprendizaje de un rico listado de experiencias metodológicas de cooperación descentralizada pública. Tal es el caso de los hermanamientos de cooperación entre ciudades, el programa UR-BAL de la Comisión Europea, los programas City to City de la agencia de Naciones Unidas UN-HABITAT, la cooperación técnica, la cooperación sur – sur, apoyada por diversos organismos nacionales e internacionales y redes de ciudades, el programa ART de articulación de actores del territorio del PNUD, o la cooperación indirecta con fondos públicos locales a través de ONG ́s.

La “Cooperación Integral del Territorio” se basa en los siguientes principios:

1. Motivación

Las ciudades que se relacionan entre sí con la intención de cooperar, lo hacen partiendo de la convicción de que viven problemáticas comunes y que sus experiencias pueden ser válidas para afrontar retos compartidos o, sencillamente, porque les motiva una relación basada en principios de solidaridad o un interés por estrechar sus relaciones para el desarrollo.

Este impulso viene generado a partir de una iniciativa ciudadana y/o una iniciativa de los equipos de gobierno. Tiene mejores resultados cuando las dos iniciativas van de la mano.

2. Horizontalidad

La cooperación integral parte de la convicción de que la relación entre ciudades que cooperan debe hacerse de forma horizontal, de igual a igual, una relación en la que cada ciudad aporta lo mejor que tiene. En este sentido, la modalidad de la cooperación sur – sur representa una referencia importante.

3. Participación y ciudadanía global

La propuesta de cooperación integral del territorio aplicada a las ciudades pretende hacer partícipe de esta cooperación al tejido institucional, social, académico, cultural, educativo o económico, una cooperación participativa en la que los gobiernos locales actúan como dinamizadores de una relación viva entre sus ciudades y sus ciudadanías con múltiples actores que se implican.

4. Objetivos de desarrollo sostenible

Como ámbitos de actuación, la cooperación integral pretende enfocar la localización de los ODS, la concreción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el territorio a partir de acciones coherentes en las que las ciudades intercambian sus experiencias, aportan sus recursos humanos, materiales o económicos, captan recursos de otras instancias nacionales o internacionales y se complementan territorio.

5. Equidad, inclusión, igualdad y sostenibilidad

Con un enfoque de derechos humanos, enfoque de sostenibilidad y enfoque de género, la cooperación  integral busca promover valores que fortalezcan una ciudadanía más comprometida con un Desarrollo socialmente justo y ambientalmente sano.

6. Complementariedad

La cooperación es un complemento de la planificación estratégica participativa y sus prioridades. La cooperación integral responde a las demandas de las prioridades de desarrollo que cada territorio tiene definidas. Debe procurar armonizar su actuación para hacer que sus acciones sean complementarias y no distorsionen o se solapen con las de otros organismos locales, nacionales o internacionales. Para ello es conveniente que se inserte en marcos de articulación de la cooperación en el territorio y, si no existieran, procurar incorporar su diseño como una de las tareas prioritarias.

7. Continuidad (Procesos)

La cooperación integral del territorio aplicada a las ciudades pone en relación a las distintas áreas de gobierno local identificando posibles acciones, iniciativas conjuntas de intercambio y cooperación, formando parte de procesos de medio y plazo. En esta relación se acometen acciones concretas de cooperación y se formulan posibles proyectos de mayor envergadura que buscan la captación de recursos y el apoyo e otras instancias financiadoras.

8. Uso de nuevas teconologías

La cooperación integral del territorio procura aprovechar el desarrollo de los medios y las nuevas tecnologías de la comunicación para generar una relación fluida y viva entre la ciudades, a partir de acciones de sensibilización, formación, intercambio cultural, relacionando centros educativos y barrios entre sí, áreas de gobierno o colectivos sociales.

9. Trabajo en Red

La cooperación integral del territorio parte de la convicción de las ventajas del trabajo en red y en este sentido procura generar espacios de intercambio que vayan más allá de la relación bilateral, coordinando con otros actores que actúan en el territorio y con otras ciudades, triangulando o multilateralizando experiencias.

10. Incidencia Internacional

La UCCI quiere poner en marcha esta propuesta metodológica en una nueva etapa de fomento de la cooperación entre sus ciudades asociadas y entre éstas y otros territorios.

No se trata de una propuesta que surja de la nada. Se trata de una evolución del propio trabajo de la UCCI y de antecedentes conocidos a nivel general impulsados por las propias ciudades o por organismos internacionales.

Bebe e intenta recoger lo mejor de todas estas experiencias intentando promover una Ciudadanía Global implicada en la acción de la cooperación con el rol activo y dinamizador de su gobierno local, y una cooperación eficaz, con acciones que complementen los esfuerzos locales-territoriales-nacionales a partir de sus programas estratégicos, donde la cooperación deben engarzar como un recurso más, no como un sustituto.

La UCCI pretende impulsar la Cooperación Integral entre ciudades a través de los Programas de Cooperación Integral (PCI), cada uno de ellos acotados en el tiempo y en el territorio pero formando parte de una estrategia complementaria y coherente que promueve, por encima de todo, mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía impulsando modelos de desarrollo socialmente justo y ambientalmente sano.

El Programa de Cooperación Integral (PCI) es la herramienta concreta para poner en marcha este tipo de cooperación integral. Se trata de una programación acotada en un territorio con una proyección temporal definida de medio plazo (2-4 años). El PCI es flexible en la medida que su desarrollo puede ir generando nuevas iniciativas y la captación de recursos imprevistos. Pero parte de un marco donde se definen prioridades, actores, ámbitos, herramientas y primeras actuaciones.

La puesta en marcha de un PCI cuenta con el siguiente ciclo:

1. Manifestación de interés y memorándum

A través de algún tipo de comunicación escrita debe quedar expreso el interés por iniciar un programa de cooperación integral. Tras esta manifestación de interés, el acuerdo de las partes se concretaría en la firma de un memorándum entre las autoridades locales de máximo nivel (alcaldía, jefatura de gobierno,

intendencia, prefectura,…). Este memorándum debe recoger las temáticas, de manera amplia, que abordaría el programa: desarrollo social, economía urbana, movilidad, residuos, innovación, igualdad, educación, gestión de riesgos,…

2. Visita de identificación

Las ciudades que emprenden un PCI lo hacen a partir de una identificación inicial de las prioridades que este programa acometería, normalmente basadas en fortalezas que una ciudad puede aportar a otra o en intereses comunes.

Estas prioridades se pueden identificar inicialmente a partir de visitas recíprocas en las que cada parte se aproxime al conocimiento de las temáticas, dando lugar a una primera preselección. La dimensión del programa en su primera fase probablemente no permita acometer todas las posibles acciones de cooperación identificadas, pero si permite establecer el cuadro inicial.

3. Agentes

Un PCI representa una plataforma dinamizada desde los gobiernos locales de las ciudades que participan, plataforma en la que pueden desarrollarse iniciativas que impliquen a las distintas áreas de gestión local y también actores del tejido social, tejido académico o tejido económico. Una de las virtualidades de un PCI es la generación de vínculos de ciudad que van más allá de sus instituciones de gobierno, una participación ciudadana que hay que cuidar para que realmente sea una cooperación viva. Muy probablemente tomen especial cuerpo las iniciativas de cooperación en cuestiones que preocupen la gestión desde la institución local, desde sus áreas de gobierno, pero es importante, en cualquier caso, procurar que vayan acompañadas de acciones que relacionen a colectivos sociales-culturales, medios de comunicación, centros educativos, universidades, colectivos empresariales, etc.

4. Ámbitos

Serán ámbitos de actuación de un PCI todos los que ocupen y preocupen a la vida de la ciudadanía y sus instituciones, tanto a nivel local como a nivel global.

En este sentido, pueden ser objeto de un PCI iniciativas relacionadas con:

  • Fortalecimiento institucional: fiscalidad, recursos humanos, normas, reglamentos, desarrollo de software, participación en redes, equipamientos.
  • Desarrollo social: movilidad, residuos, gestión del agua, innovación, inclusión social, deporte, cultura, participación.
  • Desarrollo económico: cooperación empresarial, economía social y solidaria, gestión de mercados, turismo, captación de recursos externos.
  • Transversales de género, sostenibilidad y derechos humanos.

5. Comité de pilotaje

Una vez que se han identificado las potenciales líneas de actuación en una 1a Fase es necesaria la creación de un comité de pilotaje con personas responsables de las ciudades implicadas. Un comité encargado de impulsar la creación de las comisiones de trabajo, la formulación del proyecto y su implementación, así como de garantizar el seguimiento y la evaluación. Este comité de pilotaje, además del componente político y social estratégico, debe tener una capacidad técnica adecuada que acompañe todo el proceso. Esta capacidad técnica puede ser interna a la institución, conveniada con una entidad o contratada a través de una asistencia externa.

6. Comisiones de trabajo

Se crearán comisiones de trabajo relacionadas con temáticas específicas, a partir de la toma de contacto entre las ciudades implicadas, en dependencia con el nivel de motivación y la dimensión de las iniciativas que se puedan poner en marcha. Estos contactos generados a partir de estas comisiones alimentarán la formulación de la Primera Fase del PCI.

7. Formulación del proyecto 1a fase.

– La formulación del proyecto marcará el inicio de las acciones concretas. El proyecto será formulado a partir de la información recopilada en las visitas de identificación y el intercambio de las comisiones de trabajo. El proyecto contemplará las acciones que van a formar parte de su primera fase, acotada con la disponibilidad de recursos y los limites de tiempo dejando margen para la posible incorporación de nuevas acciones que puedan sumarse en el camino y que serán valoradas por el comité de seguimiento.

Dentro de estas acciones se podrán contemplar actividades de diverso tipo:

  • Visitas de asistencia técnica
  • Pasantías
  • Inversión en equipamientos
  • Acciones formativas
  • Publicaciones
  • Comunicación
  • Seguimiento
  • Evaluación

Asimismo contemplarán resultados tangibles a partir de indicadores y fuentes de verificación concretas.

8. Implementación del proyecto

Una vez formulado el PCI se establecerá el mecanismo de coordinación para su ejecución.

Las modalidades de ejecución pueden ser muy diversas en la medida que el tipo de acciones también lo son. En este sentido se puede implementar a partir de la ejecución directa del gasto por parte de cada una de las ciudades que participan, o a través de la concertación con una entidad ejecutora, como es el caso de la UCCI, quien, en ese caso, se dotará de los recursos humanos necesarios para hacerlo y rendirá cuentas tanto del desarrollo de la programación como del uso de los recursos.

9. Evaluación

El PCI irá siendo evaluado de forma permanente y, con mucha probabilidad, irá siendo alimentado sobre la marcha con nuevas iniciativas que se vayan sumando a las inicialmente programadas, en la medida que se construye un marco de actuación con vocación de generar un proceso y no finalizar con acciones puntuales. No obstante, tras un periodo medio (3 años) se procederá a una evaluación con balance global de resultados.

Metodología de los PCI.

PCI de Mercociudades

PCI de Panamá

PCI de La Paz

PCI de Buenos Aires

PCI de Montevideo

PCI de Brasilia (en portugués)

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